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Odio vivir en un internado. Se lo he dicho a mi madre. No entiendo por qué debo estar aquí. Saben que lo único que deseo es estar en casa con ellos. No me importa nada de lo que me hacen aprender. Odio estar encerrada. Es que no me importa ni Mozart, ni la clase de “Buenas costumbres para señoritas”.

Preferiría estar en la granja con mis preciosos y obedientes collies. Ellos sí entenderían lo atrapada que me siento. Echo de menos a Rosie, es la más jovencita de todas. Cuando estaba enseñándole a conducir a las ovejas ya mostraba mucho carácter, sus pequeños ladridos ponían en guardia a unas desconfiadas reses que no le quitaban vista. La obedecían malhumoradas y ella, satisfecha, recibía su recompensa con agrado.

Además, de ¿qué me vale saber tocar el violín o ser una perfecta dama en una granja de mil cabezas de ganado? Si sólo se celebra el día de Santa Margarita y siempre vamos a casa de la tía Helen. A ella le da igual qué flores son las adecuadas para poner en la mesa del comedor,  si mi postura no es suficientemente erguida, o si hablo demasiado…

Mamá dice que debo conocer otro mundo diferente al nuestro. Conocer a gente que me enseñará cosas que me enriquecerán. Aprender a comportarme para que el día que me case, mi marido esté orgulloso de la dedicación de su “humilde esposa”. Mi madre dice que una mujer debe saber comportarse adecuadamente en cualquier situación y jamás debe ser el centro de atención en una reunión social.

Esta noche me iré de Stanton. He encontrado una salida por el jardín trasero. Cuando todos duerman me iré. Volveré a casa, con Rosie… Le explicaré a mamá que no soportaba estar aquí. Que Nat me hace sufrir con sus bromas pesadas. Que mi falta de talento me hace odiar cada minuto que estoy aqui. Lo entenderá.

Es la 1:00 hrs de la madrugada, y estoy caminando por el sendero que lleva al lago. Tengo frío y estoy asustada. Pero lo lograré. Sólo quedan unos cuantos km para llegar a la estación. Tengo el dinero justo para el pasaje. Lo he reunido con lo que me ha dado mamá cuando me vine para Stanton. No tengo mucha comida. Sólo he cogido lo poco que he encontrado en la cocina de la Sra. Harriet.

Empiezo a estar cansada, llevo caminando mucho tiempo. Pensé que sería más corto el trayecto. Necesito descansar y creo que he encontrado el sitio perfecto. Hay una pequeña cabaña abandonada junto al camino norte. Sólo será un ratito y continuaré para coger el primer tren a casa.

 No sé en qué momento me quedé dormida, pero son las 7:00 de la mañana y debo ir a trabajar. He soñado toda la noche con la pequeña Julia, la protagonista de la nueva novela que estoy leyendo.

Marzo 11th, 2013 at 14:00